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lunes, 28 de julio de 2008

RETOS DE LA GLOBALIZACIÓN CULTURAL PARA AMÉRICA LATINA. PAUTAS MARTIANAS PARA ENFRENTARLOS

...[continuación]


Retos frente a la globalización cultural

¿Que retos deberán enfrentar los pueblos de Ámérica latina de cara al próximo milenio para hacer frente a la globalización y dominación cultural neoliberal? Entre los más importantes se pudieran enumerar:
  1. Llevar a cabo transformaciones que permitan una distribución más equitativa de la riqueza social. El 20% de la humanidad controla el 83% de los ingresos del mundo y el 20% más bajo -ubicado mayormente en los países del Tercer Mundo- dispone sólo del 1,4% de estos ingresos (10).
  2. Crear condiciones para la igualdad de acceso a la cultura, como vía para poder enfrentar con éxito la defensa de la identidad nacional.
  3. Crear proyectos de desarrollo que no subordinen los logros sociales a la eficiencia económica.
  4. Luchar por una mayor integración económica y cultural entre los países del área, como base para lograr la independencia económica con respecto a las grandes superpotencias.
  5. Buscar alternativas públicas que permitan el acceso masivo a los medios más modernos de la informática y las comunicaciones.
En 1996, en el informe Nuestra Diversidad Cultural, elaborado por la Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo -creada por la UNESCO en 1982- se enfatizaba en que "separado de su contexto humano y cultural, el desarrollo económico es sólo un crecimiento sin alma" (11). Dos años más tarde, en 1998, en la Conferencia Intergubernamental de la UNESCO sobre Políticas Culturales para el Desarrollo, celebrada en Estocolmo del 30 de marzo al 2 de abril, se aprobó un plan de acción que recomendó a los estados miembros:
  1. Hacer de la política cultural una de las estrategias de su desarrollo;
  2. Promover la creatividad y la participación en la vida cultural;
  3. Reforzar las políticas encaminadas a salvaguardar la importancia del patrimonio tangible y a promover las industrias culturales;
  4. Promover la diversidad cultural y lingüistica en y para la sociedad de la información:
  5. Poner mayores recursos humanos y financieros en función del desarrollo cultural (12).
Sin embargo, los acuerdos adoptados siguen siendo aún letra muerta en la mayoría de nuestros pueblos. Esa es la razón por la que hoy se impone desarrollar en los pueblos latinoamericanos una cultura de la resistencia que permita hacer frente a los avances de la cultura del poder. Y en esa cultura de la resistencia tienen un lugar reservado los próceres de la independencia latinoamericana, iniciadores de gestas liberadoras y de programas revolucionarios que quedaron truncos por el juego azaroso de fuerzas históricas internas y foráneas.


Pautas que aporta el pensamiento de José Martí

Ya Martí se había percatado de la necesidad de retomar el pensamiento y la acción de los grandes próceres, por eso en su artículo Tres héroes ilustra a los niños acerca de cómo deben ser los luchadores de la libertad americana, tomando como modelo a las figuras de Bolívar, San Martín e Hidalgo. "Esos son héroes -dice Martí-; los que pelean para hacer a los pueblos libres, o los que padecen en pobreza y desgracia por defender una gran verdad. Los que pelean por la ambición, por hacer esclavos a otros pueblos, por tener más mando, por quitarle a otro pueblo sus tierras, no son héroes; sino criminales" (13).

Sus ideas y acción revolucionaria lo hicieron también acreedor de un lugar cimero dentro de los próceres de la independencia latinoamericana. Por eso su fecundo pensamiento sigue siendo hoy faro que guía a las actuales generaciones de latinoamericanos, a veces perdidas en el inmenso mar de la globalización neoliberal. Martí supo detectar desde su tiempo errores y defectos que debían superar las jóvenes repúblicas latinoamericanas para poder defender su identidad cultural frente a la penetración cultural extranjera. En su ensayo Nuestra América encontramos sintetizados muchos planteamientos de importancia imperecedera que siguen siendo válidos para nuestro tiempo. Ya en esta obra, escrita en 1891, Martí advierte que para impedir la colonización cultural de Nuestra América, se hacía necesario combatir ciertos males:

1- Los que se avergüenzan de vivir en nuestras tierras y reniegan de su origen. Martí habla de ellos en los siguientes términos:
-¡Estos hijos de carpintero, que se avergüenzan de que su padre sea carpintero! ¡Estos nacidos en América, que se avergüenzan porque llevan delantar indio, de la madre que lo crió y reniegan bribones de la madre enferma y la dejan sola en el lecho de las enfermedades! Pues, ¿quien es el hombre?,¡el que se queda con la madre a curarle la enfermedad, o el que la pone a trabajar donde no la vean y vive de su sustento en las tierras podridas, con el gusano de corbata, maldiciendo del seno que lo cargó, paseando el letrero de traidor en la espalda de la casaca de papel? (14).

De estos, Martí dice que les falta el valor y son; por tanto, "hombres de siete meses" (15), que niegan, porque ellos mismos no tienen el valor a los demás (16) y nos alerta planteando que nuestros Pueblos Nuevos no han podido ir más de prisa porque de "factores tan descompuestos jamás, en menos tiempo histórico, se han creado naciones tan adelantadas y compactas" (17).

2- Los que pretenden gobernar y desarrollar nuestros pueblos siguiendo modelos foráneos, sobre todo europeos y norteamericanos. Por eso señala: "La incapacidad no está en el país naciente, que pide formas que se le acomoden y grandeza útil; sino en los que quieren regir pueblos originales, de compasión singular y violenta, con leyes heredadas de cuatro siglos de práctica libre en los Estados Unidos, de diecinueve siglos de monarquía en Francia...(18).

Martí es de la opinión de que para gobernara bien hay que conocer los elementos propios del país que se ha de gobernar, del lugar donde -en definitiva- viven gobernantes y gobernados. Esa es la razón de su sentencia: "el buen gobernante de América no es el que sabe como se gobierna el alemán o el francés; sino el que sabe con qué elementos está hecho su país y cómo puede ir guiándolos en junto, para llegar, por métodos e instituciones nacidas del país mismo a aquel estado apetecible, donde cada hombre se conoce y ejerce y disfrutan todos de la abundancia que la naturaleza puso para todos en el pueblo que fundan con su trabajo y defienden con sus vidas" (19).

El no tener en cuenta lo anterior da lugar a contradicciones entre los naturales del país y los intelectuales u hombres "cultos" que lo dirigen. "En pueblos compuestos de elementos cultos e incultos -sostiene Martí-, los incultos gobernarán por su hábito de agredir y resolver las dudas con su mano, allí donde los cultos no aprendan el arte del gobierno. La masa inculta es perezosa y tímida en las cosas de la inteligencia y quiere que la gobiernen bien; pero si el gobierno le lastima, se sacude y gobierna ella" (20).

3- La permanencia del pasado en el presente, del espíritu y las injusticias sociales de la colonia en la república.- Los jóvenes gobiernos republicanos, señalaba Martí, heredaron el sistema de desigualdades coloniales -incluyendo las discrepancias raciales-, que no se intentó superar a través de una revolución profunda de la sociedad, que garantizara que todos sus miembros estuviesen representados en el poder, que debía haberse utilizado para unir los elementos de los países y no para atizar sus diferencias a través del incremento de la desigualdad. Esa es la razón por la que expresó que "entró a padecer América y padece de la fatiga de acomodación entre los elementos discordantes y hostiles que heredó de un colonizador despótico y avieso" (21). En este sentido la "colonia continuó viviendo en la república" (22).

Para la superación de estos males es necesario, según Martí, revolucionar el pensamiento del hombre americano, de manera que el espíritu de sus pueblos se independice, se haga autónomo.
El maestro se percató de que la terminación del colonialismo en las repúblicas latinoamericanas se logró en el plano político y económico, pero no en el ideológico-cultural. Por eso, los vencedores quisieron semejarse a los vencidos, aplicar sus fórmulas políticas en el continente, lo cual propició después, como demostró la historia, la implantación del neocolonialismo en muchos de estos pueblos.

.........Continuará muy pronto...


REFERENCIAS

(10) López Segrera, F. (2000): Globalización, Cultura y Desarrollo, en: Honda, Revista de la Sociedad Cultural José Martí, Nº 2, año 1, p. 21.
(11) Roberto fernández Biosca: " Violencia cultural vs. cultura de resistencia". Op. cit., p.19.
(12)Ibídem.
(13) Martí, J. "Tres héroes". La Edad de Oro, Nueva York, 1889. Obras Completas, Op. cit., t. 18, p. 308.
(14) Martí, J. (2002). "Nuestra América", en Revista Ilustrada de Nueva York, 1º de enero de 1891, Obras Escogidas en tres tomos, Segunda reimpresión, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, t. II, p. 481.
(15) Ibídem.
(16) Ibídem.
(17) Ibídem.
(18) Ibídem.
(19) Ibídem, p. 482.
(20) Ibídem.
(21) Ibídem, pp. 483-484.
(22) Ibídem, p. 484.



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jueves, 22 de mayo de 2008

RETOS DE LA GLOBALIZACIÓN CULTURAL PARA AMÉRICA LATINA. PAUTAS MARTIANAS PARA ENFRENTARLOS.

Continuación...

El proceso de transculturación es una muestra fehaciente de que en el proceso de colonización cultural la parte sometida se resiste a ser conquistada, defendiendo los valores de su cultura, que pese al empeño de los conquistadores, no pudieron ser abolidos del todo. De esta forma, la cultura de la resistencia aparece como respuesta defensiva de los agredidos o sometidos, que no se resignan a ser anulados culturalmente. En Cuba, como en otras muchas partes, la cultura de la resistencia devino en determinado momento cultura de la liberación. Sucede que "la defensa de lo propio y la rebeldía contra cualquier forma de penetración que afecte la dignidad del ser humano (elementos presentes en la resistencia) se realiza plenamente en la medida en que pueda llevarse a efecto la liberación real del individuo."(4)
Sin embargo, es conveniente puntualizar lo siguiente en lo referente a la globalización e imposición cultural actuales. En primer lugar, en épocas anteriores la dominación cultural era un fenómeno que, aunque comenzaba con la conquista, venía a surtir efectos a posteriori. Hoy, por el contrario, la dominación cultural tiende a preceder muchas veces a la económica y a la política, creando condiciones para su posterior implantación. En segundo lugar, ya no se trata tanto de violentar o condenar a desaparecer a una cultura, como de alterar su jerarquía de valores de manera que haga mucho más viable la penetración económica y política. Y, en tercer lugar, se usan y potencian deliberadamente patrones culturales autóctonos con fines de mercado, es decir, estamos asistiendo a una verdadera mercantilización de la cultura.
El problema está en que los grandes proyectos de globalización neoliberal alteran todas las jerarquías de significados sociales, que comienzan a girar según "la lógica de la mercadería, siempre al servicio de las necesidades e intereses del capital"(5). En este contexto, la dominación cultural deviene garante de la opresión económica y política. Con la maximización de lo individual se ahoga el valor de la solidaridad y el espíritu de colectivismo, dos valores fundamentales de cualquier movimiento verderamente humanista y progresista. Así se asegura que "la autoestima y el respeto de cada hombre" queden "sometidos al control y designio del gran capital" y su dignidad se pierda "en el laberinto del dólar"(6).
Para el neoliberalismo esa racionalidad tiende a reducirse a lo eficiente económicamente y ésto, sin lugar a dudas, conduce a un pragmatismo ramplón en el terreno moral y a un maquiavelismo descarnado en el plano político. El desarrollo de la humanidad en las últimas décadas ha venido a demostrar que la racionalidad técnica, económica y política no puede verse desligada de la racionalidad axiológica. Toda esfera humana que se pretenda desarrollar al margen de los valores o amparada exclusivamente en el valor de la ganancia económica, está condenada al fracaso.
Como consecuencia de lo anterior, el nivel superior en la jerarquía de valores lo ocupa el tener a cualquier precio, con lo que se le hace cada vez más el juego a la cultura del poder. "Ante esta realidad -señala Georgina Alfonso-, no es posible sustentar una concepción de la cultura basada en las antiguas premisas de las fronteras simbólicas. La cultura se da hoy en el cruce incesante entre lo local y lo transnacional, entre lo culto, lo popular y lo masivo"(7). De esta forma, con el neoliberalismo el cálculo económico relega a un segundo plano todos los valores morales. Si vales tanto como tienes, el tener llega a suplantar al ser humano y el resultado que se obtiene es altamente enajenante. La universalización de este resultado a través del proceso de globalización neoliberal es la causa fundamental de la crisis profunda de valores que vive el mundo de hoy.
La crisis de valores generalmente se expresan a través del fenómeno de la desorientación, que puede obedecer a diversas causas. En estas condiciones se produce un proceso de anomia social en el que el individuo no encuentra marcos referenciales sólidos para dirigir su conducta conforme a un pronóstico más o menos cierto; de ahí que la incertidumbre sea una de las manifestaciones básicas de cualquier crisis de valor.
El gran problema de hoy "está en cómo sobrevivir culturalmente dentro de la globalización y en cómo permanecer en su esquema, sin perder la identidad cultural, la creatividad y la inspiración"(8). La masificación del consumo y la estandarización de los patrones evaluadores del mercado cercenan lo auténtico, que termina devaluándose ante lo foráneo y lo efímero al compás de los avatares de la ley, de la oferta y la demanda; con la que se imponen los valores de los más poderosos.
En este marco, la interación cultural, premisa de toda verdadera difusión, se trastoca cada vez más en una agresión cultural, que es ampliamente facilitada por los medios de comunicación y su "magia" al servicio de la manipulación de los gustos, ideas, estilos de pensamiento y conducta. Los mensajes de los medios se encaminan fundamentalmente a exacerbar el individualismo zoológico a través de la simple ecuación: dinero = consumo = felicidad.(9)

Continuará en nuestro próximo post...


REFERENCIAS
(4) González Aróstegui, M.: Cultura de la resistencia en América Latina: Ensayo Preliminar para su estudio" (Inédito. Premio del concurso de la Revista América Latina, año 2000), en: González, D. (2002): "De África al Caribe: culturas de la resistencia", en: Revista Del Caribe, nº 37, p. 15.

(5) Cf. Alfonso González, G. (1998): "Los disfraces axiológicos de la cultura del poder", en: Temas: cultura, ideología y sociedad, nº 15, p. 49.

(6) Cf. Ibídem, p. 51.

(7) Ibídem, p. 55.

(8) Ibídem.

(9) Fernández Biosca, R.: "Violencia cultural vs. cultura de resistencia". Op. cit., p. 10.




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